Dibujo de: Claudia Fernández Pedrero
Es el “candado de los enamorados”.Se engancha un candado en esta cadena, se cierra y se arroja la llave al Tíber.
-¿Y después?
-Ya nunca te separas.
-¿Quién inventará estas historias?
-Lo que ocurre es que tienes miedo de poner un candado.
-Yo no tengo miedo.
-De acuerdo , basta. Entones, ¿vas a hacerlo o no?
Pongo el candado en la cadena, lo cierro y saco la llave. La mantengo un momento entre los dedos mientras miro a Gin. Ella mira.Me desafía, me sonríe y levanta una ceja.
-¿Y ahora?
Cojo la llave entre el índice y el pulgar.La dejo colgar un poco más, suspendida en el vacío, indecisa. Después, de pronto, la suelto. Y vuela hacia abajo, patas arriba en el aire, y se pierde entre las aguas del Tíber.
-Lo has hecho de verdad…
-Ya te lo he dicho no tengo miedo.









