Formar lectores en el siglo XXI exige atender como mínimo a una triple dimensión: formar personas que puedan leer, que puedan disfrutar con la lectura y que puedan utilizarla para aprender y pensar. ¿Qué necesitan los alumnos para ser lectores competentes? (a nivel individual y contextual) ¿Se desprende de la competencia en lectura la capacidad de utilizar la lectura para aprender?

¿Qué características poseen las situaciones de enseñanza que permiten un uso estratégico de la lectura para aprender? Los contextos de enseñanza deberían garantizar el enfrentamiento de los alumnos con múltiples textos que les proporcionen la posibilidad de hacer un uso real de las competencias implicadas en la comprensión.

 

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