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¿Leemos igual en la Web que en papel?

Leer en pantalla

Aunque pueda parecer lo mismo, no leemos de igual forma en uno u otro soporte. Las destrezas que empleamos para leer un texto impreso (un folleto, un periódico, un libro, un cartel…) son necesarias para comprender textos digitales, pero la lectura de este tipo de textos requiere además otras habilidades.

Los textos electrónicos (en la Web, en un lector de e-Books o en el teléfono móvil) aportan nuevas ayudas y también nos proponen nuevos retos: nuevas motivaciones para leer, nuevos formatos de texto, nuevas maneras de interactuar con la información.

Si pensamos en nuestra experiencia como lectores, veremos fácilmente que hay características de los textos electrónicos que exigen habilidades distintas para leerlos.

Por ejemplo, los textos que encontramos en la Web no son lineales, nos dan la posibilidad de seguir rutas de lectura distintas según recorremos de una u otra forma los enlaces que proponen. En función de necesidades concretas de lectura, podemos abordarlos de maneras diferentes.

Por otra parte, pocas veces aparece en la Web el texto escrito solo: fotos, gráficos, vídeos, audios, animaciones… tienen una presencia semejante a la del material escrito. Cuando queremos reconstruir un hecho, localizar un dato o interpretar una opinión, tenemos que manejar simultáneamente los mensajes que nos llegan en cada uno de estos medios, con sus códigos y características específicos. La presencia simultánea de varios lenguajes puede ser una ayuda, pero también requiere disponer de las destrezas adecuadas para descifrarlos e integrarlos.

Una diferencia más entre el texto electrónico y el impreso está en su capacidad para integrar de forma ágil la participación de los lectores. Muchos entornos de la Web nos invitan a la interacción, a dejar constancia de nuestros puntos de vista y a compartirlos con otros. En ellos podemos incorporar comentarios o mantener una conversación pública con otros lectores.

Pensemos en las enormes posibilidades de todo ello para la educación de nuestros hijos, pero también en las nuevas exigencias que les plantea saber usar competentemente estas potencialidades. El hipertexto (el texto con enlaces a otras informaciones), los textos multimedia (donde se usan conjuntamente distintos medios) o la lectura y la escritura en interacción exigen nuevas habilidades que van más allá de las que usamos para comprender un texto impreso lineal. Se trata de competencias que están relacionadas con la lectura tal como la entendíamos hasta hace poco (hacer inferencias, evaluar, extraer la idea principal…), pero que requieren además procesos de pensamiento nuevos.