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Acompañar
Acompañar

El apoyo de la familia es necesario en todas las edades. No los dejemos solos cuando aparentemente saben leer.

No abandonemos a nuestros hijos en su esfuerzo permanente por comprender los textos. Cuando se conocen las letras, aún no se sabe todo sobre la lectura.

Con el diálogo podemos ofrecer ayuda para comprender la historia. Leamos con ellos.

A los niños les puede gustar tener apoyo cercano, tener oyentes. Es importante que se sientan seguros.

Debemos seguir estando atentos a las dificultades que puedan encontrar los adolescentes.

Con frecuencia, las familias prestan más atención al periodo inicial de aprendizaje de la lectura que a los años posteriores, en los que chicos y chicas ya dominan el descifrado de las letras. Y, sin embargo, durante toda su formación como lectores el apoyo de los padres es fundamental.

Aprender a leer no es tarea fácil. Supone un largo proceso de aprendizaje que abarcará toda la escolaridad, y en cada momento pueden aparecer nuevas dificultades. Un momento crítico para afrontar la lectura de textos diversos será cuando los niños conozcan la traducción de letra a sonido, ya que, aparentemente, están en condiciones de descifrar todos los textos. Pero ¿están en condiciones de comprenderlos? En ocasiones puede suceder que el texto resulte demasiado largo, o que no sean capaces de seguir el hilo argumental, o que encuentren problemas en el vocabulario, o que no tengan suficientes conocimientos sobre el tema tratado, o que no sean capaces de ver el texto como unidad y tan solo asimilen ideas sueltas... Leer sin comprender no es leer.

Debemos estar atentos a todas estas dificultades, invitando a los niños a que compartan con nosotros su experiencia como lectores. Leyendo con ellos conoceremos qué les gusta, qué saben y dónde encuentran problemas. Solo de esta manera podremos buscar formas adaptadas de estimular su gusto por la lectura y de mejorar sus habilidades.

Algo semejante hemos de plantearnos con los adolescentes. Con frecuencia, en estas edades, los problemas persisten o se manifiestan de manera diferente. Un apoyo cercano, desde la familia, será esencial para complementar la labor de los profesores.

El papel de la familia en la iniciación literaria de los más jóvenes es esencial, y lo seguirá siendo en la consolidación y permanencia del hábito de lectura más allá de los años iniciales de desarrollo.