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6 criterios para enseñar lengua oral

27/11/2014 - Blog, Etiquetas , competencia en comunicación lingüística , hablar , oral

Las personas que saben escuchar de un modo receptivo y saben hablar bien han adquirido unas cualidades que son necesarias para establecer buenas relaciones personales, profesionales y sociales. En cambio, los alumnos con dificultades expresivas se encontrarán limitados en su desarrollo académico y en su futuro profesional. La competencia oral es, pues, un factor de integración social de los jóvenes y un elemento facilitador del progreso profesional. Por ello, la enseñanza de la lengua oral ha de ocupar un lugar relevante dentro de la clase.

Centrarse en el aprendizaje de la oralidad formal.

Es necesario priorizar el desarrollo de capacidades verbales en discursos planificados, situados en contextos formales reales o verosímiles.

Definir lo que los alumnos van a aprender a través de cada práctica oral: la competencia oral.

Es necesario concretar y compartir los objetivos de aprendizaje para poder desarrollar la competencia oral, una competencia que nos remite a un conjunto de componentes que se interrelacionan y se complementan: el componente lingüístico-discursivo, el componente contextual y el componente estratégico-retórico.

Pensar antes de hablar: la planificación de las intervenciones orales.

Para aprender a comunicarse en una situación formal, los chicos y chicas tienen que disponer de tiempo para pensar lo que se va a decir, ampliar las ideas, seleccionarlas, ordenarlas, saber cómo decirlas y adecuarlas a su estilo personal.

Organizar los contenidos de aprendizaje mediante secuencias didácticas.

La enseñanza y aprendizaje de la lengua oral requiere la integración de objetivos y contenidos de aprendizaje en actividades globales de uso que les den sentido, y que los hagan significativos para los alumnos.

Diseñar las prácticas discursivas orales del alumnado: un espacio ritualizado y una escucha focalizada.

Los discursos se preparan, se programan y, cuando llega el momento de la intervención del alumno, se crea en el aula un clima de expectación, de atención.

Conseguir un buen clima de aula: una relación social equilibrada entre la autoridad y la complicidad con el alumnado.

Las prácticas orales son metodológicamente complejas, mucho más que otros contenidos de aprendizaje. Requieren, por parte de los alumnos, atención y distensión, participación y espera paciente, reflexión e improvisación de un modo controlado.

Este texto ha sido extraído del artículo 6 criterios para enseñar lengua oral en la Educación Obligatoria de Montserrat Vilà i Santasusana incluido en la publicación Con firma 2010. Leer para aprender Leer en la era digital (MECD)