Leer en vacaciones
Vacaciones

¿Para qué?

  • Aprender a organizar su tiempo, reservando siempre momentos adecuados para la lectura.

¿Cuándo?

  • Los días de fiesta o durante las vacaciones, en casa, en el campo o en la playa.

¿Cómo?

Las vacaciones se prestan a alterar las rutinas diarias y a un cambio de costumbres. Entre ellas, puede estar la lectura. Hay que reservar tiempo para todo, sin ser rígidos, buscando los momentos que en la nueva forma de vida puedan ser más adecuados para la lectura.

Los libros de ficción, de animales u otros temas científicos, los que sirven para elaborar y construir cosas…, han de formar parte del equipaje de niños y jóvenes. No podemos prescindir de los libros, ni de los nuestros ni de los de nuestros hijos.

Si las vacaciones incluyen un viaje a algún lugar nuevo o una visita especial en el sitio habitual de vacaciones (un zoológico, un parque temático, una exposición…), puede ser interesante planificar el viaje con libros sobre estos temas: libros de países del mundo, libros de animales, libros de ciencias, guías de viaje…

Elegir el mejor momento para leer en vacaciones dependerá en gran medida de nuestro estilo de vida y del de nuestros hijos. Después de comer, muchos niños se resisten a dormir una siesta: puede ser un momento adecuado para leer con ellos. Otros pueden preferir llevar un libro a la playa o que los libros nos acompañen en un paseo por el campo cuando refresque por la tarde. Siempre encontraremos una buena sombra para leer un rato.

En los lugares en los que se congrega mucha gente en vacaciones suele haber servicios de biblioteca: busquemos el bibliobús o la biblioteca al aire libre, y apuntémonos a las actividades que organicen.

Durante las vacaciones podemos organizar una semana de lectura de un libro determinado con nuestros hijos y sus amigos. Busquemos otras disculpas que nos lleven a los libros: representar historias, contarlas, compartir juegos, construir juguetes siguiendo instrucciones, preparar meriendas con las recetas que proponen libros para niños y no tan niños… Hagamos de los libros el juguete más valioso del verano.