Mis favoritos, ¿y los tuyos?
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¿Para qué?

  • Compartir nuestras lecturas y las de nuestros hijos.
  • Conocer sus gustos y sus problemas con los libros.

¿Cuándo?

  • Es una actividad para realizar esporádicamente.
  • Ocasionalmente, en momentos o rutinas estables de cada familia: después de merendar, antes de irse a la cama, al levantarse los días festivos…

¿Cómo?

Habría que empezar por actividades más sencillas en las que se compartan lecturas: leer juntos, leerles pasajes de nuestros libros favoritos, tener una biblioteca personal ordenada y una cierta costumbre familiar de hablar de libros.

Fijemos un día o dos cada semana en los que podamos disponer de un rato relajado para tener una tertulia sobre los libros que leen nuestros hijos. Quedemos con ellos para hablar de literatura.

Dispongamos todo para que el ambiente sea agradable y, a ser posible, no haya interrupciones ni distracciones: para hablar de nuestras cosas, de nuestros gustos, hace falta una cierta intimidad.

Si conseguimos convertir la literatura en tema de nuestras conversaciones, podremos encontrar mil ocasiones para recomendar otras lecturas, ir orientando sus gustos, conocer sus problemas con los libros. En definitiva, para ayudarles a ser lectores.

Cuando se tiene esta costumbre, resulta más fácil iniciar conversaciones sobre autores, colecciones, géneros, ilustradores, tipos de ilustración, nuevas publicaciones…

En principio, podríamos preparar una «lista de éxitos», es decir, un registro de libros, reservando un espacio para la valoración de cada uno. Junto al título podemos dejar un espacio para pintar o poner una pegatina de color (verde, naranja o rojo) que indique la opinión (me ha gustado mucho, bastante o poco). Con este registro organizado podemos entablar conversaciones sobre qué tipo de libros les han gustado más, intentando ver coincidencias: géneros, autores, colecciones, etc.

Se trata de que, desde pequeños, nuestros hijos vayan siendo conscientes de sus gustos y de que nosotros encontremos un camino fácil para proponer otras lecturas del mismo género, para sugerir otros libros que consideremos interesantes y que no suelen elegir ellos por iniciativa propia.

Cuando vayan creciendo, conviene adaptar la lista de éxitos. Cambiar los colores por comentarios más elaborados, empezando por los más simples en relación con las emociones o sensaciones que despierta un libro (apasionante, de miedo, pasable, aburrido, muy claro…), hasta llegar a valoraciones más elaboradas (personajes muy bien descritos, diálogos interesantes, tensión, muy bien estructurado, esquemas claros, etc.).

Si llegamos a este punto, seguro que podemos compartir con ellos nuestra afición por los libros.