Me gusta, ¿quieres que te lo lea?

¿Para qué?

  • Descubrirles nuevos temas, nuevos géneros, nuevos personajes.
  • Compartir con ellos nuestras propias lecturas.

¿Cuándo?

  • En momentos o rutinas estables de cada familia: después de merendar, antes de irse a la cama, al levantarse los días festivos…

¿Cómo?

Seleccionemos algunas páginas preferidas de los libros que estamos leyendo o de aquellos de los que guardamos un recuerdo especial. Pensemos cuáles son los temas más adecuados para nuestros hijos, los que más les puedan interesar, los que les puedan resultar más atractivos según su edad, su capacidad, sus aficiones.

Consideremos otros temas que les puedan interesar además de los que ya conocen. Nos podemos quedar cortos proponiendo siempre lo más fácil o lo ya conocido.

Sería interesante proponer géneros nuevos de acuerdo con las posibilidades de cada edad: misterio, aventuras, amor, intriga, ciencia ficción…

Despertemos la curiosidad de nuestros hijos por libros menos habituales, como la poesía. Rebuscando en nuestra biblioteca o en nuestra cabeza, encontraremos poemas adecuados para introducirles en su lectura. Citémonos con ellos para leerles nuestras páginas favoritas, aunque pensemos que algunas puedan exceder su capacidad. No se trata de darles obras enteras para leer, se trata de compartir con ellos nuestros gustos: lo bello, lo sublime, lo apasionante, lo desgarrador de unas cuantas líneas…

Conversemos con ellos sobre aquello que nos impresiona en estas páginas: su realismo, su musicalidad, su vocabulario, la manera de presentar un personaje…

Compartamos nuestras sensaciones, el momento en que leímos tal o cual libro. Hablemos de libros y disfrutemos juntos de algunas páginas.

Dejemos a su alcance aquellos libros que consideremos que pueden ir leyendo solos.

¿Intercambiamos libros?

¿Para qué?

  • Compartir entre amigos los libros favoritos.
  • Acceder a cierta variedad de lecturas sin necesidad de adquirirlas todas ellas.
  • Aprender a organizarse, especialmente con los libros.

¿Cuándo?

  • En fines de semana y vacaciones.
  • Siempre que sea posible.

¿Cómo?

Habría que empezar por sugerir a nuestros hijos que organicen su biblioteca. Con su participación, por supuesto. No deberíamos asumir esa responsabilidad nosotros: mejor compartirla o supervisarla.

Puede ser útil ayudarles a llevar un registro de sus libros en una libreta, creando las divisiones correspondientes en cada página. Desde pequeños, los niños pueden copiar los títulos de libros, registrarlos y numerarlos.

Una vez registrados, pueden poner el nombre del propietario en el libro, aunque sea copiándolo. Esta es una actividad recomendable para realizar incluso con los más pequeños.

En un cumpleaños, en una fiesta organizada expresamente, durante un fin de semana en el que algún amigo esté invitado, pueden ser momentos óptimos para comenzar el intercambio.

Si son pequeños, leamos un cuento con los niños o veamos un libro de coches, de animales, de casas, de culturas del mundo… Elijamos un tema atractivo. Al finalizar, ofrezcamos la posibilidad de prestarlo al amigo y, a cambio, pidamos que le deje el libro que más le guste.

Fomentemos la costumbre de intercambiar los libros. Organicemos meriendas en las que se pueda hablar de las lecturas preferidas y dar opiniones sobre los libros. Otro día se puede organizar la sesión en casa de algún amigo. Formemos un club que se reúna periódicamente.

Cuando todos los amigos y amigas hayan leído un mismo libro, podemos organizar una velada en la que se haga una representación en torno a la obra, preparando el vestuario, los decorados…

Cuando prestemos un libro, debemos acostumbrar a nuestros hijos a anotar en el registro quién lo tiene. Valorar los libros, cuidarlos, saber dónde están, forma parte de su formación como lectores: los libros son objetos preciosos que no se deben perder.

Un cuento para cada ocasión

¿Para qué?

  • Iniciar la trayectoria de los más pequeños como lectores.
  • Contribuir a la educación literaria en todas las edades.

¿Cuándo?

  • En momentos o rutinas estables de cada familia: después de merendar, antes de irse a la cama, al levantarse los días festivos…
  • En las fiestas infantiles, en los encuentros con amigos y con cualquier motivo: la llegada de los abuelos, una visita inesperada, días de lluvia o de mucho sol…
  • En las salidas de fin de semana y de vacaciones.

¿Cómo?

Elijamos momentos adecuados, creando un clima agradable y propicio para los cuentos. Evitemos los momentos de más cansancio y las tensiones creadas por nuestro agotamiento. Es importante que los niños perciban que nos gusta narrar y que nos interesa ver cómo aprenden a leer.

Debemos buscar un sitio tranquilo. Cada noche, en la cama, puede ser un espacio adecuado. Busquemos otros espacios, lejos de ruidos e interrupciones: en el sofá, tumbados en una alfombra, sentados cómodamente en una mesa…

Podemos contar cuentos y leer cuentos. Se puede empezar contándolos, para que después comprueben que estas historias están en los libros.

Los cuentos se pueden contar teniendo al tiempo el libro en la mano. Se puede ir descubriendo dónde está escrito cada pasaje, los nombres de los personajes, la estrofa de una canción, la ilustración que hace referencia a lo narrado…

Podemos aprendernos de memoria algunas repeticiones. Si ponemos énfasis en las frases que se repiten, en las cancioncillas, en las respuestas…, los niños las memorizarán y, cuando nos escuchen, esperarán el momento para repetirlas con nosotros. Las repeticiones a veces cansan a los adultos, pero agradan a los pequeños.

Hagamos que los niños participen en la narración: en las repeticiones, en alguna parte especialmente bonita del cuento. Invitémosles a narrar con nosotros.

Podemos introducir algunos cambios en cuentos muy conocidos (en palabras o en secuencias) que hayan sido leídos o contados con frecuencia. A los niños les gusta descubrir nuestros aparentes fallos.

Es posible cambiar el tono de voz al representar las voces de los personajes y acompañar la lectura de ruidos o efectos de sonido.

Cuando contamos cuentos, nuestros gestos son importantes: los ojos, las manos, hacen cosas al leer. Dejemos que lo vean.

No olvidemos que unos de los mejores narradores de cuentos son los abuelos y las abuelas. Busquemos cualquier excusa para sugerirles que cuenten sus historias a los niños.

Guías para escuchar y entender una obra musical. Andrea Giráldez
Obra musical

Marzo 1, 2011. Aprender a elaborar una guía de audición. 4º curso de Educación Secundaria

IDWP:[4248]

Mi tía Etelvina es un crack. Araceli Godino
Mi tía Etelvina es un crack

Abril 15, 2011. Comprensión de textos audiovisuales. Motivación hacia lectura como actividad formativa y recreativa. Utilización de fuentes de información en línea. Adquisición de un vocabulario más preciso. Relaciones de significado entre las palabras. 1º y 2º de la ESO

IDWP:[4301]

VII Edición del Certamen de Cortometrajes Juvenil ¡No te cortes!
Entrega de premios de la VII Edición del Certamen de Cortometrajes Juvenil ¡No te cortes!

La Fundación Germán Sánchez Ruipérez y la Fundación VOCES para la Conciencia y el Desarrollo, con el apoyo de la OEI, presentan el palmarés de la VII Edición del Certamen de Cortometraje Juvenil ¡No te cortes!, cuya entrega de premios tendrá lugar el próximo lunes 18 de noviembre de la mano del actor Eloy Azorín en el Auditorio de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez-Casa del Lector (Matadero Madrid. Paseo de la Chopera, 10) a partir de las 18:00h.

Esta iniciativa está destinada a jóvenes de entre 12 y 22 años, de cualquier nacionalidad, que estén matriculados en institutos de Educación Secundaria, Centros Integrados de Formación Profesional y centros docentes autorizados, que impartan Ciclos Formativos de Grado Medio y Grado Superior; así como cualquier adolescente de esa edad con inquietudes creativas relacionadas con el mundo audiovisual.

Puedes consultar el palmarés aquí

IDWP:[1178]

La biblioteca familiar y la biblioteca personal
Libros

¿Para qué?

  • Disponer de una colección variada y adecuada para las distintas necesidades de lectura de los niños y de los jóvenes.
  • Tener los libros organizados.
  • Aprender a valorarlos y a respetarlos.

¿Cuándo?

  • De manera habitual, cualquier día de la semana.
  • Para actividades especiales (reparar, registrar, decorar, etc.), los fines de semana y las vacaciones.

¿Cómo?

La biblioteca familiar y la biblioteca personal suelen estar muy relacionadas. De hecho, sus volúmenes suelen ir de una a otra y se complementan: un diccionario, un libro de imágenes, los cuentos clásicos…

Tan importante resulta disponer de una colección para nuestros hijos, variada y adaptada a sus distintas necesidades, como que la biblioteca familiar contenga una buena selección de libros: novelas, cuentos y otros relatos; libros monográficos sobre las aficiones familiares: arte, ciencia, viajes, cocina, naturaleza, música…; diccionarios; catálogos de exposiciones, museos u otros lugares visitados por la familia; libros y revistas profesionales de la madre y del padre; libros heredados o que forman parte de la tradición familiar… Todos ellos resultarán una base de importancia capital para la lectura de nuestros hijos. Poco a poco se irán interesando por ellos, irán usándolos, y parte de ellos se incorporarán a sus lecturas.

En cuanto a la biblioteca personal de niños y jóvenes, es importante dotarla de unas condiciones básicas:

  • Una buena colección. Deberíamos empezar por disponer de una colección variada de libros. Desde pequeños, podríamos considerar tres tipos básicos de libros sobre los que comenzar a montar la biblioteca: libros para disfrutar de carácter literario (álbumes, cuentos, novelas, antologías de poemas, cancioneros…), libros para aprender y de referencia (libros monográficos de animales, de países y culturas del mundo, de ciencia y naturaleza, de música…; diccionarios visuales, diccionarios escolares y diccionarios de idiomas…) y libros para jugar o para hacer cosas (juegos, recetas, inventos…). A estos tres grupos se pueden añadir las publicaciones periódicas infantiles y juveniles (revistas, cómics, suplementos para niños y jóvenes de los periódicos…).
  • La organización de los libros. El orden de los libros es otro requisito importante de la biblioteca. Impliquemos a nuestros hijos en decidir cómo organizarla y mantenerla en orden. Con los pequeños, podríamos considerar como forma de organización básica estos tres tipos de publicaciones (libros de lectura literaria, libros para aprender y de referencia y libros para jugar o hacer cosas) junto con las publicaciones periódicas infantiles. Con los mayores, se pueden ir planteando otras formas de organización próximas a las de las bibliotecas de adultos.
  • Llevar un registro. Podríamos proponer a nuestros hijos hacer un registro de los libros, anotando algunos datos: el título, el autor o autora, un comentario y un espacio para indicar si lo hemos prestado. Al final de la libreta, se podrían añadir otros libros que hayan leído aunque no formen parte de su biblioteca: libros prestados (con la fecha de devolución, por ejemplo), libros de amigos…
  • Actividades con y en la propia biblioteca. Puede ser una buena costumbre dedicar algunos ratos a mantener la biblioteca organizada, llevar al día el cuaderno de registro, intercambiar libros y hojearlos con los amigos, reparar los libros estropeados, decorar la biblioteca (preparar carteles para sus distintas secciones, hacer sujeta-libros para los extremos de la estantería, elaborar marca-libros para uso propio y de regalo…). Para ello deberemos contar con unos materiales básicos (pegamento, tira adhesiva, un rollo de plástico adhesivo transparente, plástico transparente para forrar…). Mediante estas actividades nuestros hijos aprenderán a cuidar los libros, a mantenerlos en orden y a respetarlos. Todo ello también es un aprendizaje importante para la lectura.
La biblioteca más próxima

¿Para qué?

  • Formarles como usuarios y consumidores de libros.
  • Enseñarles la organización de las bibliotecas.
  • Pedir consejo sobre los mejores libros.
  • Estar al día de las novedades editoriales.

¿Cuándo?

  • Siempre que se tenga tiempo libre.
  • Cuando se necesite algún libro o realizar un consulta concreta.
  • Cuando la biblioteca ofrezca actividades de animación.

¿Cómo?

Como en las librerías, lo primero que deben conocer los niños y jóvenes de la biblioteca son sus secciones: la infantil, la juvenil y la de adultos.

Para descubrir la organización de los libros, si son muy pequeños, de poco servirán las explicaciones. Con el uso, se irán familiarizando con las formas de distribución de los materiales y utilizarán correctamente los distintos libros. Con los mayores, una breve explicación será útil, sobre todo, si ya han trabajado en la biblioteca escolar o en casa.

En la biblioteca, niños y jóvenes podrán entender fácilmente la diversidad de propósitos que tenemos al leer: divertirnos, aprender, estar informados, hacer algo… Las secciones suelen responder a estos distintos propósitos: ficción, libros de conocimientos o científicos, revistas y periódicos… Nosotros podemos orientarles haciendo explícito para qué queremos leer, qué tipo de libro buscamos y en qué sección lo encontraremos.

No solo deberán aprender las formas de organización de los libros y otros materiales (CD-ROM, vídeos, discos…), sino conocer las normas de funcionamiento de la biblioteca: dónde pueden leer, qué hacer cuando se termina el libro, a quién dirigirse cuando tenemos una duda, cómo hacer el préstamo…

Será interesante también mostrarles los carteles que indican las secciones, los anuncios de actividades y las listas de novedades. Del mismo modo, deberán aprender a pedir ayuda a los bibliotecarios: ellos les pueden aconsejar y orientar en la selección de lecturas.

El carné de lector puede ser otro recurso interesante. El préstamo de libros, además de los beneficios de orden económico, tiene como ventaja el acostumbrar a los niños y a los jóvenes a hacerse responsables de los libros: conservarlos bien, devolverlos en plazo…

Deberemos aprovechar todos los recursos que nos ofrece la biblioteca para hacer visitas con frecuencia: asistir a las actividades de presentación de libros, a encuentros con autores, a los cuentacuentos o a cualquier otra actividad de animación lectora; participar en los diversos concursos que se organicen… Todos ellos serán buenos motivos para acercarse a la biblioteca y estar en contacto con los libros.

Las revistas

¿Para qué?

  • Aprender a leer textos que nos informan sobre la actualidad.
  • Estar al día de las novedades en literatura infantil y juvenil.

¿Cuándo?

  • En el tiempo libre, los fines de semana y las vacaciones.
  • Siempre que necesitemos consultarlas para estar al día.

¿Cómo?

Es conveniente que nuestros hijos se acostumbren a la lectura de revistas destinadas al público infantil y juvenil, tanto cómics como revistas de información general. En las bibliotecas y librerías pueden darnos información útil. Podemos suscribirnos o ir a leerlas a la biblioteca más cercana. Normalmente, no se prestan. Además, en algunos periódicos existen suplementos semanales destinados a los niños y a los jóvenes. Todas estas publicaciones periódicas pueden ser interesantes por la variedad de textos que incluyen, además de mantenernos informados sobre las novedades de literatura infantil y juvenil.

Lectura de artículos de actualidad. En principio, se deben destinar a los lectores iniciados, pero existen algunas revistas que ofrecen artículos adecuados para niños y niñas a partir de los ocho años. Se trata de reportajes, artículos cortos sobre deportes, artes o algún otro tema de actualidad. Sería conveniente que las primeras veces que se enfrenten a su lectura lo hiciesen acompañados de un adulto que pudiera guiarles.

Cómics. Suelen ser fáciles de leer, siempre que los más pequeños estén familiarizados con las narraciones. De todas maneras, no está de más que al principio un adulto les guíe para entender el lenguaje visual de las historietas: orden de las viñetas, situación del texto correspondiente a la voz del narrador y de los diálogos, significado de algunas onomatopeyas que se suelen presentar con recursos de imagen… En las historietas por entregas semanales, una actividad interesante puede ser imaginar qué ocurrirá en el capítulo siguiente. Todas estas publicaciones pueden ser objeto de conversación en la familia.

Pasatiempos. Las revistas infantiles suelen ofrecer una sección de pasatiempos. Con nuestra ayuda los pueden ir resolviendo, especialmente los que proponen juegos con palabras o pequeños textos. Serán de ayuda para mejorar algunas capacidades que tienen que ver con el descifrado y la comprensión de los textos.

Reseñas de libros, películas, discos, etc. Estas secciones nos pueden orientar en la tarea de elegir libros. Podemos leerlas acompañados de nuestros hijos. Conviene ser selectivos y ver si realmente los consejos responden a criterios de calidad o solamente a pautas comerciales. Si contrastamos las opiniones de las revistas con los libreros y bibliotecarios, podremos formarnos un criterio.

Correspondencia. Estas publicaciones suelen incluir una sección de correspondencia. Puede resultar interesante sugerir a nuestros hijos que se dirijan a ella.

Homenaje a Ana María Matute: ‘La niña de los cabellos blancos’

TVE emitirá este viernes en ‘Imprescindibles' de La 2, el documental que recorre los pasajes más emotivos y destacados de su vida, narrados en primera persona.

Televisión Española rinde homenaje este viernes a la escritora Ana María Matute, fallecida en Barcelona a los 88 años, con la emisión del documental ‘La niña de los cabellos blancos‘.

El documental es una producción de TVE, dirigida por David Fonseca, y con guión de José Luis Gallego y José Luis Ibañez Ridao.

"Desde sus primeros recuerdos de infancia, anteriores a la guerra civil, marcados por su amor a la literatura, hasta la concesión del Premio Cervantes 2010, recorreremos a partir de su relato en primera persona, la vida de esta gran dama de las letras españolas desde la atalaya, lúcida e inteligente, de sus 87 años.

El desgarro que produjo en su mundo el estallido del conflicto, la importancia del bosque en su obra, los inicios como escritora, el fracaso de su matrimonio y la pérdida, como consecuencia de ello, de la custodia de su adorado hijo Juan Pablo. El reconocimiento de las universidades norteamericanas, la llegada de los grandes premios y, lo más importante: de un nuevo amor. Su larga ausencia como consecuencia de una profunda depresión y su deslumbrante resurgir con la publicación de ‘Olvidado Rey Gudú'.

Todo acompañado por imágenes de archivo expuestas aquí por primera vez y con la participación de sus familiares más próximos y destacadas figuras de nuestra cultura, amigas como Ana María Moix o Esther Tusquets, el presidente de la Real Academia de la Lengua, José Manuel Blecua, o escritoras sobre las que ha influido, como Espido Freire o Lucía Extebarría".