Sisältöjulkaisija

Semana santa y luna llena

El jueves 5 tendremos luna llena. ¿Sorprende? No. La semana santa es una fiesta móvil, y su fijación concreta depende muy directamente de la posición de nuestro satélite.
Todo empezó en el concilio de Nicea (año 325): con objeto de establecer un protocolo para celebrar la pascua, se acordó fijar todo el proceso a partir el domingo en el que, para los cristianos, resucitó Jesucristo. Para evitar que coincidiera la celebración cristiana con la pascua judía, se hicieron varias cábalas, quedando al final dispuesto lo siguiente: el domingo de resurrección debe ser el primer domingo, después de la primera luna llena, después de la entrada en primavera. Parece complicado, pero solo es algo enrevesado: entramos en primavera (alrededor del 21 de marzo), después esperamos a que sea domingo, y entonces, a mirar el cielo hasta que haya luna llena. A partir de ese momento, el domingo siguiente será domingo de resurrección. Y empieza la cuenta atrás: viernes santo, jueves santo, carnaval...
Por eso, en semana santa, siempre hay luna llena.
La teoría es fácil, pero en la práctica era complicado determinar exactamente el momento en el que entra la primavera. Los científicos cristianos se quejaban de que, debido a la inexactitud del calendario civil, puede que se estuviera celebrando el ritual de forma incorrecta. ¡Horror! Por ello, uno de los acuerdos del Concilio de Trento (1563) fue ajustar el calendario civil para eliminar el desfase. Así, en 1582 se adoptó el calendario gregoriano, prácticamente igual que el juliano (solo difieren en 1 día cada 400 años), pero rectificando los 10 días de retraso acumulado. Resumiendo, al 4 de octubre de 1582 sucedió el 15 de octubre. Como curiosidad, el 4 de octubre murió Teresa de Ávila y fue enterrada al día siguiente, o sea el día 15.
Para terminar, señalar que la necesidad religiosa de cambiar de calendario propició un infrecuente apoyo del papado a los estudios científicos, concretamente astronómicos. No olvidemos que el Papa era (y sigue siendo) un jefe de estado. En la basílica de santa Maria degli angeli de Roma se puede observar en el suelo la magnífica línea meridiana -¡44m de largo!- que el papa Clemente XI hizo construir como homenaje al nuevo calendario.