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¿Los libros de imágenes ayudan a leer?
Jirafa

Leer es buscar significado e interpretar un escrito. Entonces, ¿hablamos de lectura solo cuando hay algo escrito? Fijémonos en las habilidades que ponemos en funcionamiento cuando tratamos de leer imágenes y veremos su utilidad en la lectura.

Cuando los niños leen una imagen deben identificarla, aislándola del resto («¿Cuál es el perro?»); tienen que reconocerla como signo de lo representado («Esto es un perro» ); deben conocer las funciones del objeto representado, pudiendo fantasear incluso sobre ellas («¡Uy, que me muerde!»).

En cierto modo, procesos semejantes a estos intervienen en la lectura de textos escritos, y existen libros preparados para favorecer su desarrollo. Se trata de los imaginarios, abecedarios, libros con argumento mínimo, libros de conocimientos y álbumes.

Son libros que básicamente contienen imágenes, con muy poco texto, y que resultan muy útiles para aprender a leer imágenes y textos. Además, si somos cuidadosos en su elección, tienen otro cometido importante: la educación estética y la introducción al mundo de los libros y de la literatura. Conviene ponerlos al alcance de los niños desde edades muy tempranas.

Además son un buen apoyo para leer con ellos. Nos pueden servir para: conversar, despertar su curiosidad, enseñar a leer imágenes, aprender nuevas palabras, contar historias, enseñarles a distinguir los dibujos de las letras, mostrar cómo y dónde se lee, enseñarles cosas sobre el mundo que les rodea, ayudarles a construir un relato, educar su sentido estético, despertar el amor por los libros y otras mil cosas que se nos puedan ocurrir...

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